Institucional

Autoevaluación


Una característica distintiva de la UAI es su cultura de autoevaluación y de aprendizaje organizacional. La revisión crítica de sus procesos y resultados, así como la sistematización de instancias de evaluación de sus recursos humanos, es una práctica institucionalizada desde la creación de la UAI y que se ha perfeccionado y profesionalizado con el advenimiento y evolución del sistema nacional de aseguramiento de la calidad de la educación universitaria coordinado por la CONEAU.

Al respecto, en el  segundo Informe de Evaluación Externa de la UAI producido en febrero de 2018 ( pág.70), el comité de expertos caracteriza a la universidad destacando como fortaleza su cultura de autoevaluación:

“La UAI ha trabajado persistentemente en estos años para consolidarse como una institución señera en el campo de la educación superior. Desde su fundación hasta la fecha ha manifestado un crecimiento sostenido, que supera la media de las instituciones de gestión privada del país. Esto se debe a políticas claras de inclusión social y democratización del conocimiento”.

“La institución tiene una fuerte impronta pedagógica y un estilo particular de gestión proactiva. Al mismo tiempo, conoce y acepta sus debilidades y formula propósitos de mejora, que están plasmados en sus planes estratégicos. Ellos fueron elaborados teniendo en cuenta los propios procesos de autoevaluación y, en general, las recomendaciones efectuadas por la CONEAU en evaluaciones externas anteriores.

“La capacidad para la autoevaluación se ha incrementado y ha adquirido un lugar importante en la vida institucional. Se nota que los procesos de evaluación institucional constituyen una práctica constante que alimenta la gestión cotidiana”.

La UAI se ha presentado a dos procesos de evaluación institucional ante la Comisión Nacional de Evaluación y Acreditación Universitaria (CONEAU).

El primero de ellos se desarrolló en el período 2001-2003 y culminó con la autorización definitiva de la UAI. En la fase de autoevaluación institucional, y a los fines de fortalecer una mirada crítica e integral de la universidad, la UAI contrató a la Dra Marjorie Peace Lenn (quien entonces se desempeñaba como presidente de la Red internacional de Agencias de Aseguramiento de la Calidad de la Educación Superior -INQAAHE-) para que evaluara el desarrollo y los resultados alcanzados por la universidad desde su creación en 1995 hasta el año 2001. El informe elaborado por esta experta internacional fue integrado como insumo para la gestión de la autoevaluación de la UAI.

El segundo proceso de evaluación institucional se llevó a cabo en el período 2014-2018. Considerando el aporte sustantivo que significó la incorporación de un experto internacional en el primer proceso de autoevaluación, la universidad decidió contratar a María José Lemaitre  (ex presidente de INQAAHE y actual Directora Ejecutiva de CINDA) para que orientara al equipo técnico institucional en el diseño metodológico del proceso evaluativo así como en el diseño de estrategias de mejoramiento sostenibles.  

Estos procesos de evaluación institucional no sólo aportaron al mejoramiento de la Universidad sino también a promover el involucramiento y compromiso de diferentes actores internos y externos en la evaluación y proyección institucional. Cada proceso de evaluación condujo a un plan estratégico que integró las fortalezas y debilidades identificadas por la comunidad universitaria, así como las recomendaciones realizadas por la CONEAU.

Con la intención de profesionalizar los procesos, mecanismos y acciones implementadas en instancias de aseguramiento de la calidad, en el año 2012 el Consejo Superior creó  el Departamento de Apoyo a la Calidad Educativa. Mediante esta instancia organizativa dependiente de la Vicerrectoría Académica se ofrece sorporte técnico y profesional a las unidades académicas en la gestión de procesos de acreditación de Carreras y a las diferentes áreas de gobierno y gestión institucional para abordar  proyectos y acciones asociadas a la evaluación y el mejoramiento de la calidad educativa institucional.

La cultura de autoevaluación institucional se enriqueció a partir de los resultados obtenidos en los sucesivos procesos de acreditación de carreras de grado incorporadas a las previsiones del artículo 43 de la Ley de Educación Superior y de carreras de posgrado.  En las últimas dos décadas se acreditaron siete carreras de grado: Arquitectura, Medicina, Odontología, Ingeniería en Sistemas, Enfermería, Contador Público, Abogacía y Psicología, y nueve de posgrado: Maestría en Investigación en Clínica Farmacológica, Maestría en Tecnología Informática, Especialización en Sindicatura Concursal, Maestría en Psicología Organizacional con orientación Gerencial, Especialización en Cardiología, Maestría en Alta Dirección de Empresas, Maestría en Derecho Administrativo, Especialización en Periodismo Digital, Especialización en Docencia Universitaria. Se suman además 14 proyectos con dictamen favorable CONEAU y en funcionamiento.

Asimismo, se destacan los resultados de la evaluación externa de la función I+D+I realizada en 2019 ante la Secretaría de Gobierno de Ciencia, Tecnología e Innovación Productiva de la Nación (MINCYT).

En 2019, luego de que el Consejo Superior aprobase su plan estratégico 2020-2025, las autoridades institucionales resolvieron presentarse a un proceso de evaluación y acreditación institucional internacional ante la agencia de aseguramiento de la calidad universitaria en Francia, HCERES.

Un nuevo desafío que nos interpela en este proceso de autoevaluación permanente.

 

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